En 2026, la asociación entre la Enfermedad Hepática Grasa No Alcohólica (NAFLD)—cada vez más conocida como Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (MASLD)—y la trombocitopenia sigue siendo una observación clínica significativa, especialmente a medida que su prevalencia aumenta junto con el síndrome metabólico.
Frecuencia y causas
Frecuencia: Varía mucho (3-24%), a menudo es leve y generalmente no está asociada a sangrado en pacientes con NAFLD.
Causas: El problema principal es la resistencia a la insulina (RI) y el síndrome metabólico, que impulsan la progresión de la enfermedad hepática.
Mecanismos
Hiperesplenismo: La hipertensión portal (hipertensión en la vena hepática) puede agrandar el bazo, atrapando plaquetas.
Supresión de médula ósea: La inflamación sistémica causada por la NAFLD puede afectar la producción de plaquetas.
Mayor destrucción: La destrucción plaquetaria mediada por el sistema inmunológico también puede influir.
Diagnóstico
Análisis de sangre: Hemograma completo (CBC) para el recuento de plaquetas, pruebas de función hepática (LFT).
Imagen/Biomarcadores: Pruebas no invasivas como Fibroscan (elastografía transitoria) o FibroMax para evaluar la fibrosis hepática, ya que la biopsia hepática (estándar de oro) es invasiva.
Resistencia a la insulina
- El índice HOMA-IR (Homeostasis Model Assessment of Insulin Resistance) es una herramienta matemática que calcula la resistencia a la insulina y la función de las células beta del páncreas utilizando niveles de glucosa e insulina en ayunas. Se utiliza para diagnosticar el riesgo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.
- Fórmula: HOMA-IR = (Glucosa en ayunas (mg/dL) x Insulina en ayunas (µUI/mL)) / 405.
- Valores normales: Generalmente, un índice menor a 2.5 se considera normal, mientras que cifras superiores a 3.5 o 4 suelen indicar resistencia a la insulina, dependiendo de la población.
- Utilidad: Permite predecir el riesgo de progresión a diabetes y guiar intervenciones terapéuticas, como cambios en la dieta y ejercicio.
Enfoque en el manejo de la NAFLD
Estilo de vida: pérdida de peso, dieta mediterránea, ejercicio regular, control de la diabetes/colesterol/presión arterial.
Medicamentos: Pioglitazona, vitamina E (para NASH), agonistas GLP-1 (liraglutida/semaglutida) están en estudio.
Medidas preventivas: Abordar los componentes del síndrome metabólico (obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia) es clave para prevenir la progresión de la NAFLD y la trombocitopenia asociada.
Frecuencia de asociación
La prevalencia de trombocitopenia en pacientes con NAFLD es variable, dependiendo en gran medida de los métodos diagnósticos utilizados y del estadio de la enfermedad hepática:
NAFLD no cirrótica: Los estudios indican una frecuencia que oscila entre el 3% y el 28% en pacientes sin cirrosis evidente.
Gravedad: Cuando está presente en ausencia de cirrosis, la trombocitopenia suele ser leve, con los recuentos de plaquetas generalmente por encima de los niveles 40×10^9/"L" .
Correlación: Existe una relación inversa entre el grado de infiltración grasa (esteatosis) y el recuento de plaquetas; una infiltración más grave suele correlacionarse con un recuento más bajo.
Causas y mecanismos de producción
Aunque el mecanismo exacto en la NAFLD no cirrótica aún se está estudiando, varios factores contribuyen a esta asociación:
Producción reducida de trombopoyetina (TPO): El hígado es el principal lugar de síntesis de TPO. El daño hepático, incluso antes de la cirrosis, puede provocar una producción insuficiente de TPO, lo que provoca una disminución de la generación de plaquetas en la médula ósea.
Secuestración esplénica: Aumentos sutiles en la presión portal (hipertensión portal) pueden causar hiperesplenismo, donde el bazo secuestra un mayor porcentaje de plaquetas circulantes.
Inflamación subclínica: La inflamación sistémica asociada a la NAFLD puede provocar la supresión de la médula ósea o una reducción de la supervivencia plaquetaria periférica.
Activación de plaquetas: La toxicidad lipídica en el hígado puede desencadenar la adhesión y activación de plaquetas, haciendo que se acumulen dentro del propio hígado como parte de la reacción inflamatoria.
Diagnóstico
El diagnóstico se centra en confirmar la presencia de NAFLD y excluir otras causas de plaquetas bajas:
Identificación de NAFLD: Tradicionalmente confirmada mediante biopsia hepática, pero métodos no invasivos como FibroScan (elastografía transitoria) y FibroMax (marcadores bioquímicos) son estándar en 2026.
Criterios de exclusión: Es esencial descartar otras causas como el consumo excesivo de alcohol, hepatitis viral (B o C), enfermedades autoinmunes y trombocitopenia inducida por fármacos.
Análisis de laboratorio: Análisis de sangre rutinarios para monitorizar los niveles de plaquetas, leucocitos y granulocitos, ya que la trombocitopenia asociada a la NAFLD puede ocurrir a veces con leucopenia leve.
Tratamiento y medidas preventivas
El manejo se centra en tratar la NAFLD subyacente mediante intervenciones relacionadas con el estilo de vida: pérdida de peso, dieta mediterránea, ejercicio regular, control de la diabetes/colesterol/presión arterial. Abordar los componentes del síndrome metabólico (obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia) es clave para prevenir la progresión de la NAFLD y la trombocitopenia asociada.
En la mayoría de los casos de trombocitopenia asociada a NAFLD sin cirrosis, el recuento bajo de plaquetas es leve y no causa sangrado mucutáneo, por lo que no se requiere un tratamiento hematológico específico.
- Pérdida de peso: La reducción significativa del peso corporal es la forma más eficaz de mejorar la esteatosis hepática.
- Cambios en la dieta: Adoptar una dieta equilibrada y saludable, baja en azúcares procesados y grasas saturadas.
- Ejercicio: Al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana.
Manejo médico: Para quienes requieren procedimientos, pueden utilizarse agonistas de los receptores de trombopoyetina si los recuentos están por debajo 50×10^9/"L" , aunque esto es más común en cirrosis avanzada.
Medicamentos: Pioglitazona, vitamina E (para NASH), agonistas GLP-1 (liraglutida/semaglutida) están en estudio.
Prevención: Cribado temprano del síndrome metabólico (obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión) y seguimiento regular de enzimas hepáticas y recuento de plaquetas en individuos de alto riesgo.


















