La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Junta Global de Monitoreo de la Preparación advierten que el mundo no está preparado para una nueva pandemia. La afirmación se basa en el hallazgo de que, a pesar del aumento del conocimiento sobre patógenos, la seguridad sanitaria global se ve socavada por la fragmentación geopolítica, la disminución de la ayuda al desarrollo y una profunda erosión global de la confianza pública.
Principales carencias
- Desigualdad profunda: las brechas de acceso están empeorando. Por ejemplo, las vacunas y los instrumentos médicos esenciales tardan mucho más en llegar a los países de bajos ingresos ahora que durante la pandemia de COVID-19.
- Erosión de la confianza y polarización: Hay una disminución de la confianza entre ciudadanos y gobiernos. Esto suele ir acompañado de respuestas politizadas y ataques a las instituciones científicas, dejando a las sociedades menos cohesionadas y resilientes.
- Financiación estancada: Las inversiones nacionales y globales en investigación y preparación sanitaria no están logrando seguir el ritmo de la creciente frecuencia e intensidad de los brotes.
- IA y riesgos digitales: Aunque la inteligencia artificial tiene un enorme potencial para ayudar en la monitorización temprana, la gobernanza inadecuada y la implementación no guiada corren el riesgo de agravar las desigualdades globales en seguridad sanitaria.
Principales áreas de mejora
- Mecanismos de Acceso Equitativo: Finalizar e implementar con éxito marcos como el Acuerdo Pandémico de la OMS es vital para garantizar una distribución justa y rápida de contramedidas médicas en todos los países.
- Monitorización permanente: Establecer un mecanismo de monitorización de riesgos independiente, permanente y consistente para evaluar los riesgos globales de pandemias en la etapa de "Día Cero" de una emergencia.
- Financiación sostenible: Asegurar compromisos presupuestarios nacionales estables y continuos para iniciativas sanitarias que eviten que los recursos se desvíen durante las recesiones económicas.
- Construcción de confianza: Desarrollar estrategias de comunicación en salud pública más claras y transparentes y fomentar una mejor participación comunitaria para reconstruir la confianza pública en la ciencia.
Principales amenazas de enfermedades infecciosas
La OMS mantiene una estrecha vigilancia sobre una docena de patógenos primarios que presentan posibles desafíos pandémicos o graves de respuesta:
- Patógenos respiratorios: Los virus respiratorios nuevos y que están resurgiendo siguen siendo una preocupación importante.
- Fiebres hemorrágicas virales: Incluye ébola, virus de Marburg, fiebre de Lassa y fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
- Otras amenazas de alto riesgo: coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), síndrome respiratorio agudo severo (SARS), virus del Zika, virus Nipah y Henipavirus.
- Enfermedad X: Un marcador que representa un patógeno desconocido que tiene el potencial de desencadenar una grave epidemia internacional.
La "Enfermedad X" no es una patología real, sino un concepto teórico utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para referirse a un patógeno hipotético y desconocido que podría desencadenar la próxima gran pandemia.
El término se utiliza para la planificación sanitaria global con los siguientes objetivos:
- Anticipación: Reconoce que una grave epidemia internacional podría ser causada por un microbio del que actualmente no se sabe que cause enfermedades en humanos.
- Preparación: Sirve para impulsar la investigación, el desarrollo de vacunas genéricas, tratamientos y sistemas de alerta temprana.
El concepto fue introducido en 2018 y se utiliza como recordatorio de que las pandemias son inevitables y la ciencia debe estar preparada antes de que el nuevo virus o bacteria aparezca.


















