sábado, 7 de marzo de 2026

Impacto en la calidad del aire interior por los perros domésticos


Un estudio de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) publicado en Environmental Science & Technology indica que los perros impactan la calidad del aire interior al actuar como fuentes móviles de , COV y microbios, a veces superando las emisiones humanas. Los perros grandes emiten más   y amoníaco, mientras que los pequeños generan más partículas en suspensión, alterando la composición microbiana interior y aumentando la formación de aerosoles ozonizados. Si bien el aumento de microbios puede ser beneficioso para el sistema inmunológico, las partículas pueden afectar a personas alérgicas, destacando la necesidad de gestionar la ventilación sin desalentar la tenencia de mascotas.

Los perros emiten hasta cuatro veces más microorganismos al aire interior que los humanos, destacando bacterias de la microbiota canina (piel y pelaje), microorganismos ambientales de patas/pelo y bacterias gastrointestinales. Estos bioaerosoles, junto con CO2 y COV, aumentan con el movimiento del animal, afectando significativamente la calidad del aire.

Los perros actúan como "vectores móviles" de transporte, liberando al aire en espacios interiores una gran cantidad de bacterias y hongos, emitiendo hasta cuatro veces más microorganismos que los humanos. Al moverse, rascarse o sacudirse, liberan polvo, caspa, polen y partículas del exterior que quedan suspendidas en el aire. 

Aquí están los detalles según estudios recientes:

Microorganismos liberados por perros al aire:

  1. Bacterias: Los estudios indican que los perros incrementan la diversidad bacteriana en el ambiente interior, liberando bacterias que residen comúnmente en su pelo y piel. Se ha encontrado una mayor presencia de bacterias tras la actividad de perros grandes.
  2. Hongos: Los perros liberan niveles significativos de hongos en interiores.
  3. Partículas: Además de microorganismos vivos, los perros liberan al moverse partículas sólidas, polen, amoníaco y CO2. 

Elementos que provienen del exterior:

  1. Polen y contaminantes ambientales: Los perros traen de la calle polen y esporas de hongos atrapados en su pelaje, que luego se liberan en la casa.
  2. Bacterias del suelo/entorno: Muchos de los microorganismos que los perros grandes liberan al aire tienen su origen en el entorno exterior, cambiando la composición del aire de la vivienda.
  3. Esporas de hongos: Al entrar del exterior, los perros dispersan hongos ambientales que se asientan en las superficies y quedan suspendidos en el aire. 

Hallazgos clave:

  1. Tamaño del perro: Los perros grandes liberan más bacterias y hongos en el aire que los perros pequeños.
  2. Acciones cotidianas: Actividades comunes como sacudirse, rascarse o las caricias generan "ráfagas" de contaminación por partículas, incluso en habitaciones bien ventiladas.
  3. Impacto en la calidad del aire: Los perros pequeños pueden producir más partículas en suspensión al ser más activos, pero los grandes dispersan más cantidad de microorganismos.
  4. Efecto de la convivencia: La presencia de perros en interiores, aunque aumenta la carga microbiana, se ha asociado en otros estudios con una mayor diversidad microbiana, lo que puede influir en el sistema inmunológico, especialmente en niños. 
  5. Efectos en la salud: Aunque aumentan la diversidad de microbios, los investigadores señalan que esto no es necesariamente negativo y podría estimular el sistema inmunológico, especialmente en niños, aunque su impacto exacto aún está en estudio.

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