viernes, 31 de julio de 2026

Estimulación Transcutánea: Ciencia y práctica clínica del alivio del dolor

 

La Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS) es un método terapéutico no invasivo diseñado principalmente para el alivio del dolor agudo y crónico mediante el uso de corrientes eléctricas de bajo voltaje aplicadas sobre la piel. Aunque a menudo se confunde con la electroestimulación muscular (EMS) —la cual busca contracción y fortalecimiento—, el TENS se enfoca directamente en modular la respuesta del sistema nervioso periférico y central ante el dolor. 

Mecanismo de acción

El TENS funciona a través de dos mecanismos principales que dependen de la frecuencia configurada: 

  • Teoría de la compuerta de dolor (Frecuencia alta): Al estimular selectivamente las fibras nerviosas táctiles de gran diámetro (fibras A-beta), el dispositivo satura la médula espinal con información sensorial no dolorosa. Esto "cierra la compuerta" biológica, bloqueando e impidiendo que las señales de dolor que viajan por fibras más delgadas (fibras C) lleguen de forma efectiva al cerebro. 
  • Liberación de endorfinas (Frecuencia baja): Al aplicar intensidades más altas, pero a bajas frecuencias, se estimulan las fibras aferentes pequeñas (fibras A-delta). Esto activa las vías descendentes del sistema nervioso central para secretar opioides endógenos (endorfinas y encefalinas), los cuales actúan de manera similar a los analgésicos naturales del cuerpo. 

Indicaciones principales

Lesiones musculares

El TENS ayuda a mitigar el dolor derivado de procesos inflamatorios y contracturas estructurales. 

  • Dolores por contracturas severas o sobrecargas.
  • Síndrome de dolor miofascial.
  • Procesos de curación de tendinitis y desgarros en etapas subagudas. 
  • Lesiones nerviosas y dolor neuropático

Lesiones nerviosas y dolor neuropático

Es una herramienta común para amortiguar la hipersensibilidad nerviosa. 

  • Neuropatía diabética periférica o neuralgia posherpética.
  • Ciática o atrapamiento de nervios periféricos.
  • Dolor de miembro fantasma tras una amputación. 

Otras indicaciones

  • Dolor crónico debido a patologías articulares como la artrosis o la artritis reumatoide.
  • Dolor postoperatorio o postraumático agudo.
  • Dolor lumbar inespecífico y dolor cervical crónico. 

Dosificación y Frecuencia



Reglas básicas según la zona
  • Dolor localizado (articulaciones o golpes):
Coloca los parches en forma de cruz o de cuadro rodeando el sitio exacto del dolor, sin tocar los huesos de la zona (como la rótula en la rodilla). 
  • Dolor de espalda o lumbar:
Pon los electrodos a ambos lados de la columna vertebral (músculos paravertebrales), nunca encima de los huesos de la columna. 
  • Dolor irradiado (como la ciática):
Coloca dos parches arriba en la zona lumbar (baja espalda) y otros dos más abajo siguiendo el recorrido del nervio en el glúteo o el muslo. 

Contraindicaciones absolutas y relativas

  • Dispositivos eléctricos implantados: Totalmente contraindicado en portadores de marcapasos o desfibriladores automáticos por riesgo de interferencia electromagnética.
  • Embarazo: No aplicar sobre el abdomen o la zona lumbar (especialmente en el primer trimestre), ya que se desconoce su efecto en el feto.
  • Zonas anatómicas restringidas: Nunca colocar los electrodos sobre el seno carotídeo (cuello), los ojos, de forma transcraniana o sobre mucosas. 
  • Alteraciones cardíacas: Evitar la aplicación cruzando la zona torácica en pacientes con arritmias graves. 
  • Problemas de la piel: No colocar parches sobre heridas abiertas, infecciones, quemaduras o piel con pérdida severa de sensibilidad cutánea. 
  • Patologías vasculares: Contraindicado en zonas con trombosis venosa profunda (TVP) o tromboflebitis activa. 

Recomendaciones prácticas de uso

  • Higiene de la piel: Limpie y seque perfectamente el área antes de colocar los parches autoadhesivos para optimizar la conducción.
  • Posición de los electrodos: Colóquelos rodeando la zona del dolor, a ambos lados de la columna, o directamente sobre los puntos de gatillo miofasciales. Nunca los sitúe directamente sobre una articulación ósea saliente.
  • Regulación gradual: Encienda siempre el equipo en cero e incremente la intensidad poco a poco. La sensación debe ser de un hormigueo eléctrico fuerte pero siempre cómodo y nunca doloroso.
  • Prevención de la habituación: Si planea usarlo de forma prolongada, emplee el modo "Modulado" (presente en la mayoría de los equipos comerciales), el cual varía de forma automática las frecuencias para evitar que el cuerpo se acostumbre al estímulo.

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