1. ¿Por qué importa la sal?
- El consumo excesivo de sal sigue siendo un problema global subestimado.
- No solo eleva la presión arterial: también daña el sistema cardiovascular por múltiples vías.
- Incluso personas con tensión normal pueden sufrir efectos vasculares adversos.
2. Daño directo sobre los vasos sanguíneos
- El exceso de sodio altera el glucocáliz, la capa protectora del endotelio.
- Reduce la producción de óxido nítrico, esencial para la vasodilatación.
- Aumenta la rigidez vascular y la inflamación, favoreciendo la aterosclerosis.
- Facilita la adhesión de células inmunitarias a la pared arterial.
3. Impacto en la microbiota intestinal
- Una dieta alta en sal provoca disbiosis.
- Disminuyen los ácidos grasos de cadena corta, protectores del corazón.
- Aumentan metabolitos dañinos como el TMAO, asociado a mayor riesgo cardiovascular.
- Se crea un entorno inflamatorio que acelera la formación de placa.
4. Efectos sobre el sistema inmunitario
- El exceso de sal activa células Th17, que producen citocinas proinflamatorias.
- Aumenta la generación de monocitos inflamatorios, que se infiltran en la placa aterosclerótica.
- Este mecanismo inmunológico actúa incluso sin hipertensión.
5. ¿Qué hacer? Recomendaciones prácticas
- Reducir el consumo total de sal a menos de 5 g/día.
- Evitar alimentos procesados y ultraprocesados (principales fuentes de sodio).
- Cocinar con productos frescos y usar hierbas y especias para dar sabor.
- Leer etiquetas: elegir productos con bajo contenido en sodio.
- Recordar que la reducción moderada es segura, eficaz y beneficiosa.

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